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Check-in #7 — Un poco de arte

Check-in #7 — Un poco de arte
Por Juan Milleiro • Publicación #7 • Visualizar online
Creo que una sociedad que valora el arte es mejor. Y por tanto creo que un hotel que valora el arte es muchísimo mejor que uno que no lo hace. Me gustan los sitios que lo valoran hasta el punto de dar residencias a creadores para ayudarles a crear. Por eso me gusta El Naútico, claro. En un puesto bien alto de esa liga está el hotel del que te voy a hablar hoy.

Todo empezó, como siempre, con algo pequeño: un bar con terraza en uno de los pueblos medievales más antiguos a 20 kilómetros de Niza, abierto hace justo un siglo. La cosa funciona y sus dueños deciden ampliarlo a restaurante y posada de tres habitaciones.
Paul, su dueño, era un gran aficionado al arte. Era hijo de un granjero y había empezado prácticamente de cero, siendo autodidacta en sus gustos artísticos. Así que una vez montó la posada no dudó ni un segundo en ofrecer alojamiento a algunos pintores a cambio de su trabajo.
En los primeros años uno de esos huéspedes era un tal Henri Matisse. Cuentan que, ya muy anciano, el pintor iba a visitar al dueño desde Niza en limusina y casi nunca salía del coche, donde Paul le servía el té. A día de hoy algunas de sus obras siguen en el hotel:
Quién no quiere desayunar con un Matisse.
Quién no quiere desayunar con un Matisse.
Con los años se fueron haciendo clientes habituales Joan Miró, Marc Chagall o Picasso, uno de los pocos que se resistió a pagar con un cuadro. Dicen que cuando el dueño del hotel estaba muy enfermo Picasso les ofreció a elegir entre tres y es por eso que hoy el restaurante tiene “El jarrón”:
Cenar debajo de un Picasso: siempre sí.
Cenar debajo de un Picasso: siempre sí.
La Colombe d'Or llegó a los 60 en plena forma: Chaplin, Orson Welles, Sophia Loren, Paul Newman, Sartre, Jean Nouvel, Elton John y otros muchos pararon por ese pequeño refugio de la Costa Azul. Hay una anécdota maravillosa cuando, en 1959, el hijo de los dueños se despertó y vio que habían desaparecido todas las obras de arte menos un Chagall. El pintor fue enfadado al hotel el día siguiente porque no habían apreciado lo suficiente su obra como para robarla. Por suerte todo apareció de nuevo al cabo de unos días.
Poca broma con el libro de visitas de La Colombe d'Or.
Poca broma con el libro de visitas de La Colombe d'Or.
Para alegría de la humanidad La Colombe d'Or sigue en plena forma, hoy en día regentado ya por la tercera generación. Ya no están por allí Simone Signoret e Yves Montand sino que igual te encuentras a Brad Pitt y Quentin Tarantino. No nos vamos a quejar.
Nos vemos en el próximo check-in.
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Juan Milleiro

Historias sobre hoteles para gente que se emociona con un check-in. Escritas por alguien al otro lado de la recepción.

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Creado con Revue por Juan Milleiro.